miércoles, 22 de febrero de 2012

De la fábrica de odio ...

De intolerancia y guerras por Gerardo Marín

Cuidado: Vienen, vienen por nosotros...

Supongo que desde tiempos inmemoriables ha funcionado.

Vienen por nosotros: matarán a nuestros hijos.
Vienen por nosotros: violarán a nuestras mujeres.
Vienen por nosotros: destruirán nuestras cosechas.
Vienen por nosotros: quemarán nuestros hogares.
Vienen por nosotros: derribarán nuestros templos, destruirán a nuestros dioses.

¿Quienes vienen?
Vienen los negros en el Sur de Estados Unidos, los judíos en Alemania nazi, los cerdos capitalistas por Mao y Stalin, los comunistas que seguían a Mccarthy, los homosexuales en cualquier parte, los católicos bajo los anglicanos y protestantes, los protestantes en el catolicismo, los musulmanes por sionistas, los sionistas por los musulanes, viene el peje, viene Calderón... no importa: alguien viene por nosotros, y matarán, violarán, quemarán y ofenderán a dios.
"El judío eterno", propaganda nazi.

Seguro, ahí vienen por ti.


Esa es la propaganda: el intento de influir en el sistema de valores del ciudadano y en su conducta. En estricto sentido, este post en particular es propaganda. Espero que sirva de algo.
Los enemigos americanos serán destruidos, cortesía del camarada Mao.

La propaganda.


Es efectiva ¿Cierto? Millones han pagado con su vida en todo el mundo para demostrarlo.

Cuidado, vienen los comunistas a matarnos... USA en lo suyo también

En México ahora vivimos una guerra civil, aún si el ejecutivo y aquellos que lo apoyan dicen lo contrario, hay 55,000 muertos aproximadamente que confirman el hecho, y aunque las fuerzas militares regulares participan masivamente, en efecto la mayoría de los participantes y víctimas son civiles. Allí están los números. Allí están las víctimas y los victimarios.

Siempre me he opuesto a la pena de muerte. Siempre me ha parecido más venganza que justicia, sin embargo las atrocidades del narco me han hecho dudar de esa convicción más de una vez. Su inaudita crueldad dista nada de cualquiera que hubiese imaginado un nazi recalcitrante, emperador romano o señor feudal estilo Vlad Tepes (Drácula). Y su total inmoralidad -o amoralidad, califiquen ustedes- es un acto de terror en sí. No, no defiendo a los narcotraficantes. (Así que por favor, trolles defensores de Felipe Calderón, absténganse de usar ese sobado argumento).

Y en post aparte hablaré de Calderón y su guerra, ahora me preocupa la propaganda y la intolerancia.
La Fábrica de Odio.

Fabricar odio es simple, demasiado simple. Y sociólogos, sicólogos, políticos y otros estudiosos de la conducta humana lo saben bien, mucho mejor que cualquiera de nosotros, sin detallar podemos hablar de algunos pasos evidentes:

Primero: polarizar; hacer que existan únicamente dos bandos: "nosotros" y "los otros". Así se facilitan los pasos siguientes en la manipulación.
En algunos casos es más simple o evidente como diferenciar un color de piel, y en otros puede ser más sutil como los detalles interpretativos del cristianismo.
Se minimizan y olvidan cualesquiera caracterísicas comunes entre ambos, exacerbando a la vez cualquier diferencia. Así, un católico y un protestante dejan de tener el territorio común del cristianismo, o un negro deja de tener humanidad a los ojos de un blanco.

Si es negro, tiene que ser sucio.

Segundo: Dogmatizar; Toda cuestión deja de ser discutible, sea propia o ajena. Si son los argumentos propios los haces indiscutibles entonces queda prohibido pensar. Si son los argumentos de "los otros", hay que convertirlos en malvados por definición. Sin discusión. Así, a través de "verdades" y ausencia de pensamiento es más fácil manipularte.
El acabar con el pensamiento hace que cualquier argumento de un adversario se convierta en algo totalmente opuesto a "nosotros" y en consecuencia agresivo: viene de "los otros" y pretende dañarnos a "nosotros", independientemente de que se trate de un punto beneficioso, relevante o interesante. Desde el momento en que es crítico viene del "enemigo" aún si es un bien común el argumento por válido que sea es automáticamente descalificado.

Tercero: Estigmatizar; Independientemente de la calidad humana o moral que pueda tener "el otro", se trata de un enemigo. Ser el más amable, noble y humano de los judíos no te ayudaba en nada en la Alemania nazi. Tampoco el mejor de los negros ganaba derecho alguno a los ojos de un racista. Se asocia una calidad moral al dogma (definido en el segundo paso) y en consecuencia ya se te puede calificar como animal, bestia, basura... te conviertes en "cosa" y no en persona. Te conviertes, en resúmen, uno de "los otros".

Cuarto: Atacar. Los pasos anteriores te permiten ahora, con una falsa moralidad basada en mentiras, hacer de "el otro" lo que a "nosotros" nos parezca. No hay límite, desde el momento que sus estigmas lo han alejado tanto de "nosotros" los humanos que es "algo" y no alguien, y como "algo" es desechable. Golpearlo, gasearlo, decapitarlo o fusilarlo son hechos simples que se le aplican a los "malos" - todos los que no sean "nosotros".

Y finalmente, capitalizar. El líder de cada manada gana un conjunto de ciegos dogmáticos, no borregos sino manada de lobos, que servirán obedientemente a sus propios intereses; recuerda, desde que te comiste el dogma dejaste de pensar.

¿Alguien se acuerda de esto?¿Quien capitalizó?

Y alimentan nuestro odio.


Este post pretende ser un aviso de que la máquina de propaganda y de prohibir pensar ya está en marcha en México. Botones de muestra:






Epigmenio Ibarra osó escribir una crítica a Calderón y sobre todo a la intolerancia. Y eso le vale amenazas de violencia física.

O el hashtag que propone la muerte para Felipe Calderón. Ninguna discapacidad merece la muerte.

Rompe el ciclo.

La mejor manera de romper el ciclo de manipulación y odio es pensando. No delegues en otro, líder o no, tus convicciones, ni renuncies al pensamiento crítico. Nadie, humano, tiene todas las respuestas, de manera que si alguien acaso lo insinúa seguramente miente.

Piensa, aunque a veces resulte difícil, duda de todos y duda de todo. A veces te sorprenderá la claridad de tu propio pensamiento y las mentiras de tus líderes.

Recuerda además, el breve poema de Niemöller

Primero vinieron por los comunistas
y yo no dije nada porque no era comunista

Luego vinieron por los del sindicato comercial
y no dije nada porque no soy del sindicato comercial

Luego vinieron por los judíos
y no dije nada porque no soy judío

Finalmente vinieron por mi
pero ya no había nadie que hablara por mi.

Comienza, pues, por hablar por ti. No te quedes en ser eco.

No hay comentarios:

Escándalos de Luis Mendoza Acevedo