lunes, 7 de junio de 2010

Astillero


DD: el día después
Batallas en el PRI
Tres precandidatos
Marginales, PAN y PRD
Julio Hernández López


Amenos de un mes de las elecciones que definirán la plataforma del 2012 todo es confusión y deformación. Al ingrediente de escandaloso falseamiento que han significado las alianzas contra natura entre el PRD y el PAN le han seguido otras maniobras y enredos que en esencia mantienen indeciso al electorado respecto al sentido que tendrá su voto, preparado el escenario para arreglos de última hora, negociaciones bajo chantaje, intercambios mafiosos y alejamiento intencional de la esperanza ciudadana en los mecanismos sabidamente defectuosos pero ahora virtualmente escamoteados que forman esa especie en extinción denominada “lo electoral”.
El cantado retorno del PRI tiene interrogantes abiertas en algunas entidades, sobre todo en Oaxaca, Sinaloa y Puebla, donde los gobernadores actuales enfrentan tal grado de rechazo popular que los votantes parecieran darse por satisfechos aunque fuera con la venganza elemental de que el verdugo perfectamente sabido no se alce con relecciones virtuales mediante personeros manipulados, aunque los antecedentes y tendencias de los “opositores” no permitan albergar esperanzas de cambio: a fin de cuentas, para mucha gente será ganancia olímpica el que no haya continuidad de las pandillas hasta hoy encabezadas por Ulises Ruiz, Jesús Aguilar y Mario Marín.
Salvo esos tres casos de competencia reñida, y el de Quintana Roo, donde un giro judicial panista de absolución de Greg lo convertiría en imparable candidato victimizado, el PRI considera que tiene los comicios ganados. Tanto que dentro del tricolor de lo que se habla ya es del Día Después, es decir, del 5 de julio, cuando el dinosaurio siga allí y los aspirantes a dirigir y abanderar a esa maquinaria electoral arrolladora deben pensar más en los intereses de sus respectivas candidaturas nacionales que en la unificación forzada por las circunstancias en este tramo electoral en entidades.
Tres son los precandidatos reales del PRI, aparentemente en este orden en cuanto a intención colectiva de voto: Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes. El puntero es, como lo saben hasta las cajas registradoras de Televisa, el gobernador del estado de México, a quien pareciera que el escándalo del caso Paulette ya se le comienza a resbalar y, según suponen en sus oficinas de estrategia, en cuanto vengan peores episodios, pertenecientes a otros actores políticos, sobre todo del calderonismo, habrá de desaparecer o ser vagamente recordado. Pero no es solamente la historieta de Interlomas el expediente que puede abrir paso a quienes hoy marchan en alejado segundo lugar, Beltrones o Paredes, sino una serie de hechos oscuros o mal manejados del gobierno del estado de México (los que, debidamente filtrados, irían minando el pedestal electrónico del mandatario cuyo distintivo es el copete) y la prevista reyerta por definiciones priístas en las cámaras legislativas, en sus apoyos y rechazos, por ejemplo, de periodos extraordinarios de sesiones en San Lázaro y del contenido de las iniciativas que tanto interesan al calderonismo, particularmente la relacionada con la Ley de Seguridad Nacional y las precisiones respecto al trabajo de los militares en las tareas políticas y sociales que les va adjudicando ese omiso e irresponsable poder civil felipista.
Si a pesar de los aires bélicos que soplan sobre la pradera de tres colores son capaces los priístas de mantenerse unidos, y repartirse adelantadamente el botín de 2012, poco ofrecen en esos términos de eficacia y unidad sus opositores: en el PAN ni siquiera atinan a tener un candidato oficial más o menos definido (como si eso fuera precisamente lo que FC desearía: no tener ni siquiera una propuesta firme a la sucesión, acaso porque no se contempla esa necesidad). A la flaquísima caballada de color blanco y azul apenas se ha sumado Josefina Vázquez Mota, la actual coordinadora de los diputados panistas que ha ido haciendo carrera y sumando cargos primero con el narcisista Fox y ahora con el desconfiado Calderón, que no perdona a nadie el moverse y buscar reflectores si no es bajo su empañada y reductora supervisión. La ex secretaria de Educación dice estar estudiando la posibilidad de lanzarse por la candidatura 2012 mientras Felipe parece acariciar las hipótesis de trabajo apellidadas Alonso Lujambio, Javier Lozano e incluso Ernesto Cordero.
Del lado de la “izquierda” sólo aparecen López Obrador, Ebrard y, aunque a él no es posible adscribirlo ni con requerimientos mínimos en un flanco izquierdista, Juan Ramón de la Fuente, trabajosamente empujado por una idea de “candidato ciudadano” que promueven algunos segmentos, sobre todo los abiertamente identificados con la UNAM. AMLO, como es sabido, no descansa recorriendo el país, organizando sus bases sociales y promoviendo una candidatura, cuando menos por el lado del PT, que tendrá su lanzamiento ideológico en el teatro Metropólitan en la anunciada presentación de un libro, y la masiva en el mitin en el Zócalo que se ha anunciado para julio. Ebrard también recorre el país pero en una línea política envenenada: el apoyo a las candidaturas perreánicas, pues él pretende ser postulado por la ortodoxia perredista, hoy dominada por los Chuchos, y sus expectativas de asunción dependen en realidad del grado de declive que pueda tener su ex jefe administrativo tabasqueño.
En ese batidillo intencional, lo mismo Amalia García parece predispuesta a reconocer la pérdida de Zacatecas ante el PRI que cuadros panistas renunciantes acaban por apoyar a aspirantes priístas, como en los casos de Gerardo Buganza con Duarte en Veracruz y de Pablo Arnaud con Eviel Pérez Magaña en Oaxaca. A elecciones revueltas, ganancias de pescadores.
Y, mientras la Corte ha programado el debate y resolución sobre castigos a funcionarios por el caso ABC para que se den entre los días 14 y 18 del presente mes, en plena euforia futbolera mundial (México jugará contra Francia el 17), ¡hasta mañana, con un rechazo creciente a la idea de concentración de poder en García Luna mediante policías estatales “únicas”!

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