viernes, 7 de mayo de 2010

Astillero


La casa de García Luna
Legítima indagación periodística
Informar, más que detener
Más jinetes apocalípticos
Julio Hernández López


El vicepresidente policiaco del país, Genaro García Luna, debe explicar los mecanismos financieros que le permitieron estrenar una ostentosa casa a la que con ánimos de legítima indagación periodística llegó este miércoles un trío de miembros del equipo de la revista electrónica Reporte Índigo que de inmediato fueron detenidos y, luego de una retención de horas, puestos en libertad pero sujetos a investigación bajo la tesis de que podrían estar maquinando un atentado contra el poderoso secretario federal de seguridad pública.
Cierto es que funcionarios de tal relevancia y exposición al peligro como lo es el citado García Luna deben contar con el beneficio de la discreción respecto a datos personales y familiares que pudieran facilitar la realización de actos criminales en su contra por parte de los cruentos grupos delincuenciales a los que enfrentan. Sin entrar en valoraciones respecto a la eficacia e imparcialidad de su trabajo, es evidente que la revelación del domicilio y el entorno familiar del máximo mandamás policiaco del país aumenta sus riesgos y vulnerabilidad, aunque ha de señalarse, por otra parte, que muchos de los actos contra este tipo de funcionarios son facilitados por sus propios círculos íntimos (conocedores a la perfección de los detalles rutinarios de sus mandos), ayudados los criminales deseosos de venganza por los ayudantes y guardaespaldas de esos jefes ayunos de lealtades verdaderas.
Sin embargo, en el caso de la residencia de García Luna pueden observarse ingredientes turbios que el titular de la SSP debería ser el primero en esforzarse por aclarar. Para empezar, ha de decirse que la ubicación física de la casa del secretario no es ninguna novedad, pues desde 2009 se sabe de la calle y la colonia en que García Luna llegó a instalar una prosperidad económica que no corresponde con el historial de legítimas ganancias que como alto burócrata federal ha tenido ni con los recursos que antes de esa etapa hubiera acumulado o adquirido por vías particulares. Tan sabido es el domicilio del estratégico alfil policiaco-militar de Felipe Calderón, y tan subsistentes son las dudas sobre el origen de los recursos con que fue lograda esa residencia, que el 27 de marzo de 2009 ya habían sido detenidos otros dos indagadores periodísticos, esa vez pertenecientes a la nómina reporteril de Tvc, el canal de televisión por cable que pretendía conocer más acerca de la denuncia que sobre el caso había hecho la misma revista electrónica, Reporte Índigo, dirigida por Ramón Alberto Garza.
Entonces, como ahora, el interés periodístico es legítimo y no lesiona ninguna fibra de discrecionalidad por cuanto el tema ha sido planteado públicamente desde más de un año atrás: ¿con qué dinero pudo el ingeniero García Luna dar ese notable paso inmobiliario hacia delante? Ya se han difundido algunas explicaciones oficiales que hablan de créditos adquiridos, venta gananciosa de la anterior casa y otras suertes monetarias, pero nada ha sido lo suficientemente claro y contundente como para disipar la razonable duda que rodea el tema de esa adquisición residencial que sigue y seguirá produciendo preguntas y especulaciones, sobre todo si a la explicable investigación periodística se contesta con rudeza intimidatoria, deteniendo a reporteros en lugar de poner a la vista los datos firmes que den certeza a todo mundo de que el principalísimo jefe de las operaciones policiacas contra el narcotráfico no recibe beneficios ilegítimos de esas tareas.
Astillas
Con música de fondo de Mikis Theodorakis, el peso y la bolsa de México bailaron ayer la misma danza mundial de los reacomodos económicos que no terminan. Por más que la administración federal mexicana se congratule de la presunta derrota que habría asestado a cinco jinetes del Apocalipsis, en el horizonte persisten sombras y fantasmas de fácil materialización. Altas han de ser, por ejemplo, las posibilidades de que ni la policía ni el Ejército puedan impedir que la violencia de la lucha entre y contra narcotraficantes cruce la frontera y provoque incidentes rápidamente utilizables por los halcones gringos, pues Los Pinos decidió ayer el envío de mil marinos (su cuerpo de elite, la última reserva armada de confianza, según los criterios del comandante supremo) a los puntos fronterizos de Tamaulipas. En tanto, de Estados Unidos se multiplican los avisos de alerta a viajeros para que no visiten puntos conflictivos de México, que cada vez son más. Y, dígase lo que se diga en términos retóricos, la acometida de Arizona contra el paisanaje continúa adelante, lo que podría afectar los vitales envíos de remesas que indocumentados hacen a sus familiares... Lo dijo en Panamá el subsecretario estadunidense de Estado para asuntos de América Latina, Arturo Valenzuela, pero obviamente es aplicable en todos sus términos a México: el narcotráfico permanecerá mientras haya consumo o, dicho de otra manera, “es un tema que no va a desaparecer hasta que no desaparezca la demanda”. Además, el funcionario gringo señaló que ese problema “no se puede arreglar sólo con políticas de fuerza”... La cúpula de los legionarios de Cristo pretende “redefinir” el sentido de los duros mensajes vaticanos en su contra. Para empezar, se busca exonerar a los actuales directivos, bajo el poco creíble argumento de que ellos no sabían nada de lo que hacía su hasta hace poco venerado guía... Fóxitl Gálvez registró ayer su candidatura a gobernadora de Hidalgo sin la participación de representantes del Partido del Trabajo, a pesar de cierta resistencia de líderes locales de esta organización a la orden nacional de zafarse de la alianza perreánica en aquella entidad... Y,. mientras Enrique Peña Nieto continúa con su campaña presidencial fundada en el apoyo económico y electoral a candidatos a gobernador, esta vez con los aspirantes en Puebla y Tlaxcala, Javier López Zavala y Mariano González Zarur, a los que reunió en la capital poblana junto a otros destacados priístas, ¡feliz fin de semana!
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