martes, 27 de abril de 2010

Astillero


Pura palabrería
Fallidos, FC y Obama
Eléctrico pastel repartido
Julio Hernández López


Felipe Calderón escupió ayer para arriba. Pretendiendo mostrarse como superhéroe retórico de la defensa de los expulsados económicos del país que tan mal gobierna, el violador sistemático de los derechos humanos en México se puso a exigirlos de manera transfronteriza e incluso esgrimió argumentaciones de supremacía de esos derechos sobre las malas decisiones gubernamentales, en alegato que bien podría aplicarse a la propia realidad local, militar y policialmente agresora de sus propios compatriotas.
Felipe guerrillero que exige de los poderosos vecinos norteños el respeto a los migrantes que el propio aparato gubernamental mexicano, altamente corrupto y largamente entregado a hipócritas administradores panistas que con una mano se santiguan y con otra reciben sus “mochadas” (sobre todo en el instituto encargado de esos asuntos de migración), niega a los peregrinos centroamericanos que sufren persecuciones, extorsiones, violaciones, golpizas y agravios terribles a su paso rumbo a Estados Unidos. Felipe sembrador de división y polarización nacionales que se lanza contra las regulaciones de Arizona que “abren la puerta a abusos, intolerancia y odio”; panista empecinado en criminalizar la protesta social, que ha sembrado el país de militares en las calles y lleva una nómina de cruces a cuestas pero se cree con autoridad para condenar que se “criminalice el fenómeno migratorio”.
El rojo calderón hirviente ha hundido al país, desplomado el empleo, ahuyentado la inversión, lesionado gravemente al turismo, frenado la economía a causa de torpezas como la parálisis a propósito de influenzas y de locuras redituables como la “guerra” contra el narcotráfico, pero aun así se lanza al foro mediático con frases políticamente explotables por su próspero departamento de propaganda que intentará posicionar al pequeño declarante como intrépido guerrero en decidida defensa de sus paisanos en problemas.
Nada concreto anunció en realidad el ilegítimo ocupante del poder ejecutivo federal que cada vez recurre más a expedientes de candidato a la hora de proponer vaguedades como ésa de poner abogados para defender a los mexicanos afectados por la legislación de Arizona. ¡Ah, y pronunciar discursos en Washington durante próxima visita! Bueno, hasta el fanfarrón secretario de gobernación, que blindado con cargo al erario se siente muy “a salvo” de lo que el resto de los mexicanos padece, hubo de precisar que el gobierno tiene un margen limitado de eficacia en lo que pueda hacer contra la decisión antimigrantes tomada en Arizona, pero, eso sí, tan pequeña rendija “se ampliará en todas sus posibilidades”.
Más allá de las maniobras de imagen que realiza en México uno de los responsables de que muchos de ellos estén allá, los paisanos se van organizando en todo Estados Unidos en torno a la oportunidad de lucha que les brinda la medida tomada en Arizona, cuyo capitolio estatal amaneció ayer con suásticas untadas con frijoles refritos en algunos de sus vitrales, según nota difundida por Notimex. No habrá de ser el insulso discurso de Calderón el que ayude realmente a los exiliados mexicanos en Estados Unidos, ni la retórica aparatosa pero ineficaz de Barack Obama. En realidad, ambos personajes se están especializando en lanzar palabras al aire, presentar iniciativas de reformas legales y aparentar buenas intenciones aunque sean solamente discursivas, para luego “toparse” con realidades que deploran, critican y condenan pero acaban imponiéndose, como si todo fuera solamente un juego de apariencias que programadamente acabará con el triunfo de las realidades aplastantes a las que el par de “ingenuos” útiles hace como que se opone en ciertos pasajes de micrófono.
Ayer, por ejemplo, Obama habló por teléfono con Porfirio Lobo, quien llegó a la “presidencia” de Honduras luego del golpe contra Manuel Zelaya que la Casa Blanca hizo como que condenaba aunque acabaría convalidando su expulsión y el producto generado por ese golpe, la “elección democrática” de Lobo. Obama, en Honduras, ensayó el nuevo estilo golpista: hipócritamente repudiado, prácticamente alentado. El crómaticamente diferente mandatario estadunidense felicitó ayer al hondureño por “su liderazgo a la hora de promover la reconciliación nacional y restaurar el orden democrático y constitucional”.
Astillas
Ayer por la tarde se realizó una sesión informativa y de solidaridad a las afueras de la carpa en cuyo interior se desarrolla la huelga de hambre masiva contra el madruguete felipista. Hoy, luego de una conferencia de prensa, una comisión del SME entregará en la Suprema Corte de Justicia de la Nación un informe del contexto en que se dio el golpe contra Luz y Fuerza del Centro y su sindicato, para que los ministros no se digan desconocedores de las circunstancias en que la decisión personal del licenciado Calderón dejó en la calle a decenas de miles de trabajadores. Martín Esparza denunció el uso de las instituciones públicas para la represión, particularmente ante el riesgo de que se dé un estallido social. El dirigente sindical advirtió que se prepara la instalación de medidores de prepago de consumo eléctrico con incrementos de más de cien por ciento en las tarifas que serían “liberadas” para que los generadores privados de energía la comercialicen directamente con los consumidores. El secretario general del SME aseguró que el negocio de la privatización eléctrica en el centro del país ya fue repartido “entre funcionarios, ex secretarios y panistas”... Y, mientras se esclarece la muerte del estudiante de sicología de la UNAM Víctor Castro Santillán, agredido brutalmente en Monterrey, adonde había ido a un intercambio académico con la Autónoma de Nuevo León (no vaya a ser que lo hayan confundido con algún sicario, o le hubiera tocado algún episodio de golpes cruzados), ¡hasta mañana, con El Secretario Valiente, Gómez-Mont, preparando una visita a Tamaulipas en esta semana!
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