domingo, 12 de julio de 2009

Se les notab a los chuchos la preocupación por el hueso :

(Nota aparecida en la edición de ayer...)

Encerrona previa a reunión de Morelia; los chuchos apoyan línea de que Ortega siga en la dirigencia

“Caótico” para el PRD si AMLO deja sus filas, rectifican en Nueva Izquierda
El presidente del partido propondrá crear un polo que nombre a un solo candidato en 2012

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Encerrona previa a reunión de Morelia; los chuchos apoyan línea de que Ortega siga en la dirigencia

“Caótico” para el PRD si AMLO deja sus filas, rectifican en Nueva Izquierda
El presidente del partido propondrá crear un polo que nombre a un solo candidato en 2012


Jesús Zambrano y Jesús Ortega a su llegada a la reunión de Nueva Izquierda donde analizaron el resultado del proceso electoral del pasado día 5Foto Francisco Olvera
Roberto Garduño

La percepción imperante en la corriente perredista Nueva Izquierda es que tras el proceso electoral del pasado domingo, “Andrés Manuel (López Obrador) está fuerte” y no sería conveniente expulsarlo del partido, como demandan Guadalupe Acosta Naranjo y el grupo de René Arce.

No obstante, la histórica caída del PRD en la preferencia electoral no fue argumento suficiente para que los chuchos acepten la posibilidad de renuncia del jefe de su clan, Jesús Ortega Martínez, a la dirigencia nacional del partido.

En cónclave, entre rostros preocupados y en algunos casos de resignación, la mayoría de los dirigentes de Nueva Izquierda aceptó sin cuestionar la línea de Ortega, que este sábado por la noche, en Morelia, durante la reunión de gobernadores –incluido el jefe de Gobierno del DF–, legisladores y líderes de las corrientes, redundará en reconocer el “liderazgo carismático” de López Obrador y su “influencia” en el movimiento popular del país, la conformación de un polo de izquierda donde se aglutinen todas las expresiones del país y la continuidad del dirigente nacional, porque “de concretarse su salida, la situación de ese partido sería caótica”.

Atrás quedaron las posturas rupturistas de los chuchos y se abrió paso a un nuevo discurso de reconciliación. Salvo Acosta Naranjo, a quien Carlos Navarrete enmendó la plana al disentir de su cliché mediático de divorcio pactado y su negativa a asumir que López Obrador es el líder de la movilización popular de izquierda, y Víctor Hugo Círigo, quien no perdonó la caída de Nueva Izquierda en Iztapalapa, la corriente que domina los principales cargos de dirigencia en el PRD modificó su demanda de expulsión del ex candidato presidencial para abrir paso a su estadía pactada.

En el encuentro de ayer en un hotel de Paseo de la Reforma, la única consigna seguida al pie de la letra por los incondicionales chuchos fue que la propuesta de renuncia de Ortega es innegociable.

Los integrantes de Nueva Izquierda se encerraron en el décimo piso del hotel de concentración y ahí escucharon a Jesús Ortega, quien sostuvo la urgencia de reconciliar a todas las corrientes y grupos de su partido. Puso sobre la mesa la formación de un polo de izquierda –un frente aglutinador de todas las expresiones políticas afines– que participe con un candidato presidencial en 2012.

Enseguida, Acosta Naranjo presentó una apología del crecimiento histórico del PRD y refirió, con dureza, el “desastre” electoral en Ciudad Nezahualcóyotl e Iztapalapa, como paradigma de su partido. Con su estilo enredado de hablar, emitió una frase que pretendió ser lapidaria, excusándose del fracaso del que también es corresponsable, pues participó activamente en él: “las elecciones no las perdimos ahora, las perdimos desde que tomamos la tribuna (en la Cámara de Diputados), desde que Andrés (Manuel López Obrador) nos dijo que tomáramos la avenida Reforma”.
Las coincidencias entre los chuchos se diluyeron, y Carlos Navarrete ocupó el micrófono para reprochar a Acosta que el PRD es una fusión de diversas fuerzas de izquierda; “somos el partido más plural”, dijo.

Jesús Zambrano, quien maneja los hilos de Nueva Izquierda, centró la discusión en el tema de fondo para los chuchos: qué van a negociar este sábado en Morelia y si cederán a la presión del resto de los grupos que se han formado en el PRD. “Los tiempos no los marca más que el propio partido, y ahora se hará un ejercicio con los gobernadores, los legisladores y los dirigentes”.

Postularse ya, pide Navarrete al tabasqueño

La sensación de que Nueva Izquierda se encuentra en proceso de capitulación política frente al resto de las corrientes en el PRD, en especial de reconocimiento al liderazgo de López Obrador, la evidenció Navarrete, quien coincidió en no regatear la valía del movimiento que construye el tabasqueño, a quien pidió que se postule ya como precandidato a la Presidencia para el proceso de 2012, con el propósito de que Marcelo Ebrard, Amalia García o Leonel Godoy también se sumen al listado, para dar una imagen de fortaleza política en las filas del perredismo. Incluso, con ironía hasta se descartó: “Porque hay que reconocer que ni Jesús ni yo somos carismáticos (…)”.

También Joaquín Vela, ex diputado del PT y ahora integrante de la Unidad Democrática Nacional –quien refirió los sucesos del encuentro que a piedra y lodo sostuvieron los chuchos–, sostuvo que su nuevo partido está obligado a enraizarse entre los sectores sociales del país para evitar la “nefasta” burocracia que ahora los envuelve.

En un receso, Ortega manifestó que la dirigencia del PRD –controlada por Nueva Izquierda– espera la participación de López Obrador en la reunión de Morelia: “no sé si vaya asistir; a mí me interesa que esté presente, ya que de esa reunión salen acuerdos y vías para avanzar en la unidad”.

Al preguntarle si la opinión de los gobernadores durante la reunión de Morelia condicionaría su permanencia en la dirigencia perredista, respondió: “creo que debe ser tomada en cuenta, porque aparte de ser militantes tienen una responsabilidad política, pero no creo que los problemas del partido se resuelvan sobre la base de que ahora ellos tomen las decisiones en el seno del partido. Esas las toman los órganos estatuarios, el Consejo Nacional, el Congreso Nacional y la Comisión Política, y hay un órgano donde los gobernadores participan, que es el Consejo Político”.

Y los más bravos, los "socialdemócratas", están que muerden entre ellos :

Vehemente, Círigo intenta convencer sobre expulsión de López Obrador

Falla intento de “socialdemócratas” de concretar el divorcio pactado
Roberto Garduño

La consigna del grupo Nueva Izquierda (NI) –encabezado por René Arce, Víctor Hugo Círigo, Ruth Zavaleta y Fernando Belaunzarán– contra Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard no fructificó, a pesar de las descalificaciones al interior del partido del sol azteca.

En encuentro a puerta cerrada, el pequeño grupo que se hace llamar “socialdemócrata” emitió su postura sobre la crisis poselectoral derivada de la segunda mayor derrota del PRD desde su fundación.

El contenido de las cuatro cuartillas que leyó Víctor Hugo Círigo en la reunión realizada en un hotel de Paseo de la Reforma no concitó mayor respaldo del resto de la corriente de los chuchos; la animadversión contra el ex candidato presidencial se manifestó a todas luces en el texto.

“En el colmo de la desvergüenza, el jefe real de ese grupo (Izquierda Unida), Andrés Manuel López Obrador, decidió hacer campaña por el PRD sólo en las entidades donde su facción tiene mayoría, que son el Distrito Federal y Tabasco, y en el resto lo hizo en favor de PT y Convergencia, a los que apoyó también con espots en radio y televisión. Sin embargo, no alcanzó a llegar siquiera a 6 por ciento con esos partidos; fue el principal factor de división de la izquierda”.

En voz de Círigo, uno de sus dirigentes, quien no ha dejado de ocupar cargos públicos, que van desde diputado local, delegado y ahora diputado federal electo por segunda vez, los “socialdemócratas” de Nueva Izquierda pretendieron aminorar su responsabilidad en la debacle y continuaron emprendiéndola contra López Obrador porque, “en el colmo del cinismo –señalaron–, el principal responsable de la división manda a sus peleles, algunos del PT, como Porfirio Muñoz Ledo y Juanito, a pedir la renuncia del presidente del partido y a mostrarse muy indignados con los resultados (electorales), cuando en el fondo se lamentan de que éstos no hayan sido peores”.
Incluso, Círigo, quien junto con su hermano René Arce controla a los “socialdemócratas”, avizoró al ex candidato presidencial fuera del sol azteca: “Para que la diferencia sea constructiva (entre el PRD y el resto de los partidos) se requiere que haya normas de convivencia y mecanismos para procesar decisiones que sean asumidas por todos, y no existe ninguna posibilidad para que López Obrador participe y cumpla con las resoluciones de los órganos de dirección… La unidad es deseable, pero López Obrador la ha hecho imposible”.

El rosario de descalificaciones alcanzó incluso a Marcelo Ebrard, porque “seguimos esperando que el jefe de Gobierno muestre la mínima independencia respecto de su antecesor. Si (Ebrard) no hubiera intervenido con todo el aparato de gobierno en las elecciones internas y no se hubiera empeñado en exterminar a su disidencia, sería factor de unidad partidaria”.

A pesar de la vehemencia que imprimió a su lectura, Círigo no convenció a la dirigencia de Nueva Izquierda, mucho menos al resto de sus militantes. Se quedaron solos abanderando la propuesta de un “divorcio pactado” para dividir a la izquierda orgánica en dos y así continuar gozando de las prebendas económicas que esto arroja.

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