sábado, 25 de abril de 2009

Pretensión Dictatorial de Calderón se Paró en el Senado



Sin bajarse del pretexto de su multifracasada "guerra contra el narcotráfico", el presidente de facto Felipe Calderón pretende atribuirse poderes dictoriales extraordinarios --por encima de Constitución, derechos humanos y cualquier lógica-- para decretar a su arbitrio "estado de excepción" en el país, a fin de que el Ejército pueda cometer contra la ciudadanía, y sin responsabilidad alguna, los desmanes que se les antoje a los soldados.

Como cualquier dictador franquista, chileno, argentino, centroamericano, africano o el megalómano George W. Bush, Calderón quiere atribuirse la facultad de gobernar por decretos personales, sin limitaciones de ninguna especie, donde y cuando le plazca, para el solo gusto de sus cómplices y patrocinadores, como era costumbre en cualquier república bananera. Se creía que este tipo de mentalidad feudal era cosa del pasado, pero El Yunque adueñado del poder vuelve a demostrar que sigue anclado en el pasado, añorando la Edad Media o la más modernista Era del Porfiriato.

Para autocomplacerse y agradar a su Führer, su PANdilla intenta llamar a un periodo extraordinario del Congreso, a fin de darle "fast-track" a las calderónicas iniciativas bananeras, aunque por lo pronto la oposición senatorial (léase PRI y PRD) se niega a ello, quizás para hacer más caro su voto aprobatorio y lograr una que otra concesión federal.

Considerando que los ostentosos e inútiles despliegues militares de la presidencia institucional no asustan más que al ciudadano común, especialmente a las féminas, pues los verdaderos narcotraficantes siguen protegidos por la influencia de los altos niveles políticos, esta nueva pretensión imperial de Felipe Calderón parece más enfocada a reprimir y suprimir de tajo toda resistencia civil --pacífica o beligerante-- que intente oponerse a sus designios y fraudes electorales.

Con tal de llevar a cabo su saqueo y la entrega de México a las trasnacionales y al gobierno de Estados Unidos, Calderón quiere blindar con el Ejécito y sus blindados la continuidad de los "buenos gobiernos" del PAN, que hasta hoy sólo dejan una estela de corrupción, impunidad y latrocinios sin freno.

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