viernes, 21 de noviembre de 2008

La columna de hoy de Julio Hernández

Astillero
Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

■ Elogio verde olivo

■ Sedena habla de política

■ Discursos civiles divagan

La recordación intencionalmente descafeinada de la Revolución Mexicana mostró ayer que el más político de los discursos pronunciados fue el del general secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván. Predominancia verde olivo en la interpretación de lo que sucede en el país, a diferencia de las intervenciones oratorias de un secretario de gobernación que insistió en hablar de los asuntos penales y de seguridad pública que parecen ser su encargo básico (si no es que único); de una secretaria de educación pública que sólo se permitió (o sólo le permitieron) retozar sobre temas deportivos (pistas, canchas, gimnasios, albercas, medallas, la SEP convertida en un partidito llanero) y un Presidente LegaL que, al igual que Gómez Mont, dio su tono analítico más alto al considerar que la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada es una inmejorable forma de honrar los ideales de 1910.

Vacuidad intelectual y gasto sin sentido de palabras. Discursos para salir del paso, diciendo sin decir, recolectando frases de cajón y demostrando que la esencia de lo revolucionario no puede ser captada ni desarrollada por una derecha variopinta cuyas mayores preocupaciones actuales son las de los negocios particulares y las cruentas guerras palaciegas. El licenciado Calderón, empecinado en acomodar la historia mexicana a la sangrienta cotidianidad actual: de haber vivido en estos tiempos, Pancho Villa, Emiliano Zapata y Francisco I. Madero habrían sido comandantes de la PFP o zares antidrogas, según la visión felipense que ayer discurseó así: “Celebrar la Revolución es luchar por superar los desafíos de la Patria; enarbolar los ideales de la Revolución es brindar tranquilidad y seguridad a las familias mexicanas” y que, luego, convencido de que el Plan de San Luis había sido un manual contra las adicciones, aseguró que “a nosotros nos corresponde ahora conservar las libertades por las que luchó Madero en 1910, defendiendo a los ciudadanos de aquellos enemigos de la Patria que, precisamente, desean cancelar esas libertades a través de la violencia, la delincuencia, las adicciones o la intimidación”. Lema maderista actualizado: sufragio efectivo, no drogadicción. El zapatista Plan de Hállala: guerra e Iniciativa Mérida.

En cambio, mi General Galván la tuvo bien clarita aunque redactada, en algunos párrafos, a tamborazos. Léase por ejemplo la enredada manera de decir que Calderón, a pesar de todo, ya la hizo: “Ayer fueron las armas, hoy es el diálogo”, estableció, sin precisar si el ayer fue el histórico de un siglo atrás o la toma de San Lázaro dos años atrás para imponer una toma de posesión. Pero lo que hoy rifa es “la interlocución respetuosa”, pues “la sociedad mexicana ha aprendido a coexistir pacíficamente y unifica sus esperanzas en un futuro promisorio”, todo “después de la inicial multiplicidad de voces contrastantes con la opinión gubernamental que impuso el interés general, y es patente el consenso entre los principales actores políticos”. ¡Sopas! ¿“La inicial multiplicidad de voces contrastantes” habrían sido las protestas poselectorales de 2006? ¿La opinión gubernamental fue impuesta en función de un presunto interés general, o esa opinión impuso un interés general según su percepción o conveniencia? Los interesados en descifrar los anteriores clarinazos pueden formar filas y declararse en posición de descanso.

La confrontación popular de cien años atrás acabaría siendo, según la loa castrense de ayer, pretexto para asegurar que “como parte del ejercicio conciliador, que busca el bien colectivo por encima de los afanes particulares, las alianzas que anteriormente se antojaban imposibles ahora se manifiestan abiertas y con claridad”. ¡El chuchismo es reivindicado histórica y militarmente! Los arreglos con el beltronismo y el gordillismo, por mencionar casos relevantes, convertidos en pieza oratoria de ensueño, pues según el jefe político-militar, “el Gobierno ha sabido estimular los acuerdos por encima de los disensos; ha podido formular opiniones ante las rupturas y los desencuentros. Hoy se propicia una comunicación conciliadora para conseguir la tolerancia que eleva la autoestima y dignidad de las partes”. México está “inmerso en procesos de reforma que devienen en mayor bienestar de la sociedad” gracias a la participación “entusiasta y sensible” de los poderes legislativo y judicial, “y la acción articuladora y serena del poder ejecutivo” (aunque este tecleador métrico teme que al adulado de ayer no se le pueda considerar Su Alteza Serenísima, sino su antónimo en talla). El titular de la Sedena incluyó en su ensayo político su convicción de que “más sociedad, más civilidad, más legalidad y pleno desarrollo político y económico son las fuentes del actual proyecto social mexicano. Se fortalecen así el carácter y la soberanía nacionales, y se recupera para mayor majestad la vigencia de Estado”. ¡Hurra: vamos requeté bien aunque no lo parezca!

Fuera del circuito oratorio oficial, las cosas seguían su curso normal: muertes violentas, secuestros y balaceras en varios lugares del país, a causa del poder desbordado y retador del narcotráfico; familiares de mineros, cuyos restos fueron dejados por la economizadora Industrial Minera México en Pasta de Conchos, luchan por entrar a los tiros clausurados; oaxaqueños profundamente agraviados por los gobiernos federal y estatal recurren hoy a la PGR en demanda de la justicia que saben inexistente; un denunciante de la podredumbre policiaca federal, Javier Herrera Valles, es detenido con violencia y fines de intimidación para que no haga más señalamientos ante una televisora… El neoporfirismo felipista hace discursos mientras la realidad se parece cada vez más a lo sufrido un siglo atrás.

Y, mientras se inicia oficialmente la cuenta regresiva para el estallido de las conmemoraciones independentistas y revolucionarias, ¡feliz fin de semana, con la vergüenza nacional por el triste papel de la selección comercial de futbol televisivo, de su entrenador extranjero escandalosamente bien pagado, de las estrellas nacionales infladas y los sudamexicanos habilitados para “reforzar” el verde ratonero!

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