lunes, 17 de noviembre de 2008

EL ASTILLERO DE HOY. JULIO HERNANDEZ LOPEZ

El calderonismo siempre podrá alcanzar impensables grados en el terreno de lo inverosímil y lo absurdo. Donde un audaz escritor de suspenso se detendría, por considerar que sus fabulaciones estarían cruzando los linderos de lo aceptable, los guiones oficiales avanzan sin reparo, botellas con marbete gubernamental echadas al mar picado de las suspicacias, en espera del rescate programado de la credibilidad ciudadana. Luis Téllez, convertido en el multichambas de ocasión (sustituto del desplazado procurador general de la República, vocero y traductor técnico de Los Pinos, súbito especialista profundo en temas aeronáuticos, representante comercial de algunas poderosas casas trasnacionales), con el capote de videos, transcripciones e interpretaciones validadas sólo por el propio gobierno justamente bajo sospecha, enfrenta el toro de los rumores insistentes en que la caída de Mouriño y compañía fue por un atentado y organiza faenas de presuntos esclarecimientos que en realidad terminan generando más confusión e incentivan la imaginación popular, decidida a no creer por puro acto de fe lo que olímpicamente le quieren pasar como verdad “técnica”.

Porque ahora resulta que buena parte de la culpa de lo sucedido el pasado día 4 correspondería irónicamente al sistema de privatizaciones de lo público, a la cesión del interés nacional a las decisiones de las compañías particulares, al contratismo y la improvisación de los negociantes. Ácidas lecciones aéreas (si se acepta como verdad la peculiar forma de cargarle la mano a los difuntos mediante un libreto que les adjudica expresiones supremas de descontrol, ignorancia y pánico entre maledicente y religioso): el principal promotor de la concepción del país como negocio concesionable, y destacado ejecutor firmante de esas artes de apropiación privada de lo público, habría muerto debido a las fallas cometidas por los beneficiarios de las asignaciones de un servicio estratégico, de los empresarios que prometen maravillas pero entregan migajas infladas, de los receptores de licitaciones amañadas que incumplen los términos convenidos para así tener el margen de ganancias que compartirán con los funcionarios en turno que dejarán el problema ardiente a los sucesores que a su vez harán lo propio hasta que el avión/el país estalla. Y si eso hacen o dejan hacer hasta con aquello que directa y mortalmente les puede alcanzar, ¿qué no son capaces de hacer o dejar de hacer con la nación esos administradores irresponsables de los bienes públicos?

La otra línea que lleva a lo inverosímil y lo absurdo, de ser cierto lo que largamente explicó el pasado viernes el nada confiable Procurador Téllez General de la República Aérea (ProTeGeRá), conduce a los exagerados homenajes que el ocupante de Los Pinos rindió especialmente a uno de los fallecidos, Juan Camilo Mouriño. Si todo se debió a la turbulencia de un avión más pesado, que los inexpertos pilotos del Learjet 45 no supieron controlar, entonces no sólo no procedería el tratamiento de héroe(s) caído(s) en campaña (llevado al extremo del falso “funeral de Estado”, que en rigor sólo podría realizarse si el muerto fuera el jefe de Estado, no un funcionario por designación, que en estricto sentido sólo es un empleado), sino en realidad debería investigarse cuáles fueron las culpas, así fuesen por omisión, cometidas por los funcionarios que permitieron la operación inexperta y dudosa de bienes públicos de la nación. ¡En guerra, según Felipe, y el manejo de las naves en peligro, en una de las cuales viajaban inadecuadamente juntos el ‘responsable de la gobernación’ y una especie de ex ‘zar de la lucha contra las drogas’, en manos de quién sabe quién (si son ciertos los señalamientos del secretario de Comunicaciones y Transportes)! Si en México hubiera un congreso medianamente responsable, el desenlace que va prefigurando el propio gobierno federal debería llevar a exigir al encargado del puesto máximo de ese gobierno que explique las razones por las cuales su comportamiento (es decir, el de quien hoy tiene en sus manos el manejo formal del país, de sus recursos y sus armas) fue tan pasional y desproporcionado, tan ajeno a la sobriedad necesaria en quien ejerce un poder de tal magnitud, tan deseoso de dotar de trazos y colores épicos a quienes finalmente habrían muerto por un problema entre técnico y burocrático, por errores humanos permitidos o consentidos y por turbulencias incontroladas o mal enfrentadas. México en picada: ¿dónde están los pilotos?.

Astillas

En el paquete de las manipulaciones venideras está la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), a cargo de Arely Gómez, de historia llena de irregularidades a su paso por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, relacionada familiarmente con Televisa y políticamente con Eduardo Medina Mora. Para aparentar que se promueve “la legalidad en la democracia”, ese ente faccioso firmará “convenios” con “organizaciones sociales”… Brenda Gurruchaga pregunta y comenta: “¿Cómo ves el picnic para perros que una marca de alimentos gourmet para canes está organizando en el parque George Washington, dentro de la segunda sección de Chapultepec, el sábado 22 de noviembre? Para entrar es necesario comprar dos bolsas de alimento y presentar el ticket de compra; es decir, cobran por entrar. Si eso no es privatización de espacios públicos, entonces no sé qué será. Parece que a la delegada Gabriela Cuevas sí se le puede aplicar eso de que ‘con dinero baila el perro’”… Jorge Xochipa reporta que “lo de los contratos de Luz y Fuerza del Centro a empresas particulares es un hecho generalizado, como puede verse en Tlaxcala, con los trabajos de mantenimiento y de cambio a cable aéreo forrado (para que los jodidos no puedan ‘colgarse’ de esas líneas)”… Y, mientras el pasado viernes era arbitrariamente despedido de Pemex Didier Marquina Cárdenas, el secretario general de la Unión de Técnicos y Profesionistas de la Industria Petrolera, organismo de reciente formación y en espera de que la Secretaría del Trabajo le otorgara el registro, ¡hasta mañana, para saber la decisión que tomará Alejandro Encinas!

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